¿TU CUERPO ES UN CUMULO DE FRAGMENTOS?

¿TU CUERPO ES UN CUMULO DE FRAGMENTOS?

Solo sientes tu cuerpo cuando duele?

Desde mis primeras experiencias profesionales, y a través de los años de trabajo, he comprobado que cada nuevo alumno tiene de su cuerpo una conciencia parcial, fragmentaria. En la práctica,  la disociación no solo de los miembros sino de todas las partes del cuerpo es habitual y se considera normal. No sabemos como actúa cada parte de nuestro cuerpo en relación con las otras, ni sabemos tampoco como se organizan y cuales son sus funciones y sus verdaderas posibilidades.

Adquirimos muy pronto un repertorio mínimo de gestos, en los que no volvemos a pensar. Durante toda la vida, repetimos esos escasos movimientos, sin jamás tener conflictos con ellos, sin entender que no representa más que una muestra muy pequeña de nuestras posibilidades. Como si hubiésemos aprendido más que las primeras letras del alfabeto y nos contentásemos con las escasas palabras que podemos componer con ellas. Si así fuera, no solo se reduciría nuestro vocabulario, sino también nuestra capacidad de pensar, de razonas, de crear. Cuando una persona se sirve únicamente de un centenar de palabras, que forman su lenguaje, se dice que se trata de un débil mental. Sin embargo, la mayoría de nosotros empleamos más que algunas variaciones de un centenar entre dos mil movimientos (al menos) de que es capaz el ser humano. Pero nunca tomaríamos en serio a quien nos dijese que somos débiles motores…. ¿si no nos sentimos en relación con nuestro cuerpo, no será porque no sentimos la relación de las diversas partes del cuerpo entre sí?

En cuanto a la relación entre la cabeza y el cuerpo, se da con  frecuencia una ruptura total. De hay una falsa noción de la separación entre poderes psiquicos y los poderes físicos. Para muchos de nosotros la cabeza es la cabeza y el cuerpo es el cuerpo. Aun más. El cuerpo es sobre todo tronco, que posee cuatro miembros, unidos no se sabe bien como. No somos plenamente conscientes de que nuestra cabeza se halla unida a la columna vertebral, lo mismo que los brazos y las piernas.

¿Es que la cabeza y lo miembros no constituyen el cuerpo? ¿No son más que una especie de apéndices? De este modo, ignoramos que nos sería posible aumentar nuestras capacidades intelectuales descubriendo primero como nos orientamos en el espacio, como organizamos los movimientos de nuestro cuerpo. Ni siquiera se nos ocurre la idea que, mejorando la velocidad y la precisión de las conexiones nerviosas entre celebro y  músculos, mejoramos también el funcionamiento del celebro. Tampoco establecemos la relación entre el cuerpo y la cabeza en tanto que centro metafórico de las emociones y el recuerdo. Admitimos sin dificultas que nos hace falta tiempo y madurez para saber lo que ocurre en nuestra cabeza. Pasamos la vida interrogándonos sobre este tema. Pero el cuerpo, que no es menos misterioso, que no es menos nosotros mismo, que es hecho indisociable de la cabeza, nuestro cuerpo es solo objeto de cuestiones superficiales y mal planteadas. Sentimos la rigidez del cuerpo, las restricciones que no impone, hasta el malestar e incluso hasta el sufrimiento. Sin embargo nos resulta prácticamente imposible analizarnos y conocer las causas reales de ese malestar. Su origen queda enmascarado por un detalle que retiene la atención: un vientre prominente, un hombro más alto que otro, un dedo del pie que duele…o bien unos es nervioso, padece de insomnio o digiere mal. A veces, un solo árbol puede ocultar el bosque. Por ello, el deseo profundo del sujeto que viene a –hacer gimnasia- corresponde raramente a la intención expresada.

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