Terapias para la ansiedad

Terapias para la ansiedad

La ansiedad empieza con una constricción del tórax, un nudo en el estómago y una sensación de imposibilidad de respirar. Estos síntomas son provocados por una contracción del diafragma que se bloquea y deja de expandirse de manera correcta. Prolongar esta contracción del diafragma en el tiempo es causa misma de nuevos ataques de ansiedad y de un malestar físico permanente que se manifiesta en un alto grado de estrés, insomnio, agotamiento, hiperactividad cerebral, mala digestión, aumento de peso… Nuestra terapia contra la ansiedad trabaja directamente sobre la causa física, sin el uso de medicamentos, y de manera totalmente natural. Son unas manipulaciones abdominales que vienen de la antigua sabiduría China para relajar el diafragma y el tan angustioso nudo en el estómago. Esto se combina con unas técnicas de respiración del Yoga que el usuario hace tranquilamente estirado en la camilla, y ya desde la primera sesión la sensación de que algo se suelta está garantizada. Son sesiones de una hora y son muy eficaces para prevenir y contrarrestar los efectos de los ataques de ansiedad, claustrofobia agotamientos y disturbios digestivos.

Los síntomas del trastorno de ansiedad generalizada pueden variar. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Preocupación o ansiedad persistentes por determinados asuntos que son desproporcionados en relación con el impacto de los acontecimientos;
  • Pensar demasiado los planes y las soluciones a todos los peores resultados posibles;
  • Percibir situaciones y acontecimientos como amenazantes, incluso cuando no lo son;
  • Dificultad para lidiar con situaciones de incertidumbre;
  • Temperamento indeciso y miedo a tomar la decisión equivocada;
  • Incapacidad para dejar de lado u olvidar una preocupación;
  • Incapacidad para relajarse, sensación de nerviosismo y sensación de excitación o de estar al límite;
  • Dificultad para concentrarse, o sensación de que la mente se «pone en blanco»;

Los signos y síntomas físicos pueden ser los siguientes:

  • Fatiga
  • Trastornos del sueño
  • Tensión muscular o dolores musculares
  • Temblor, agitación
  • Nerviosismo o tendencia a los sobresaltos
  • Sudoración
  • Náuseas, diarrea o síndrome del intestino irritable
  • Irritabilidad
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