Dolores cervicales: muchas veces son los hombros a tener la responsabilidad.

Dolores cervicales: muchas veces son los hombros a tener la responsabilidad.

Los Hombros,

por un lado sostienen nuestra querida cabeza gracias a la nuca y al cuello. Por otro lado son el punto de unión de los brazos que se mueven gracias a cinco articulaciones idealmente ágiles y flexibles. La estrella de los hombros es el célebre trapecio, un gran músculo que tiene la de forma de un rombo.

El trapecio se une a la nuca en el punto más alto del rombo, se extiende hasta el hombro y luego desciende en diagonal hasta la mitad de la espalda. Está colocado sobre los hombros como un cálido chal protector, pero a veces está tan contracturado que es como una pesada y aplastante capa de plomo.

El pectoral mayor es otro músculo del hombro, a los culturistas les encanta desarrollarlo  y que sobresalga; con este músculo uno puede contraer los brazos pero a menudo está en tensión, permanentemente encogido sin motivo por decirlo así. Esta contracción del pectoral mayor repercute en el brazo y en el hombro, que se giran hacia el interior como en rotación interna, por eso el pectoral mayor y en general los pectorales tienen como función la rotación, es una herencia de nuestros ancestros los lagartos, cuyos cuatro miembros tienen de forma natural una rotación interna. Cuando los dos pectorales mayores se contraen y no se relajan, lo que suele ocurrir con bastante frecuencia, forman un perfecto caparazón. Aunque en la tortuga el caparazón es una protección eficaz, en los humanos este anquilosamiento tiene efectos perjudiciales:  la respiración se entorpece y los brazos nunca están en reposo, si no constantemente en tensión y despegados del tronco, en vez de estar extendidos de forma natural a lo largo de nuestro cuerpo.

Por lo general todos lo músculos de los hombros tienen tendencia a agarrotarse y encogerse por efecto del estrés y el peso de las responsabilidades pasadas y presentes, de las críticas recibidas y a veces hasta de las que se hace uno mismo. Los ejercicios que suelen recomendarse para perfilar, esculpir y tonificar los brazos y los hombros, sobre todo como las pesas, no hacen más que agravar las cosas, los músculos, ya demasiado tensos y encogidos, se agarrotan aún más. Los hombros van a buscar las orejas, con lo que, de rebote, se pinza la nuca y se encogen las clavículas. En reposo, estas últimas deberían estar en posición horizontal, y así puedes verificar sencillamente si es tu caso.

En estos casos es útil desbloquear con un masaje los pectorales, el trapecio y aprender una rutina de ejercicios para volver a la correcta alineación postural en https://www.yogastudiovng.com/terapias/

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