El yoga de las emociones

El yoga de las emociones

En la práctica del yoga del kashmir se propone observar las reacciones del cuerpo a los movimientos que hacemos para tomar las posturas. Este tipo de observación táctil (y específicamente creada para conseguir este tipo de actitud en el hacer, donde es la auto observación lo que prima no la ejecución de posturas) se traslada inevitablemente en nuestra vida cotidiana, donde las relaciones seguramente son el campo de batalla más duro. Vivimos y `nos comunicamos desde nuestros imaginarios de enamoramiento, de agradable desagradable, de justo injusto, donde todos nuestro cliché, formateados en joven edad, nos llevan a crear casi una realidad paralela, hecha de expectativas, miedos, vanidades.

¿Hasta que punto podemos auto observarnos cuando realmente el corazón estalla? la garganta se infla de rabia, y los ojos luchan para quedarse arriba. El golpe ya está encajado y duele, y allí es cuando la cabeza parece que nos tiene que venir a salvar.

Entender que pasa, para gestionar el dolor, la rabia, la impotencia todas emociones que no queremos vivir, nos lleva a considerar casi exclusivamente unas causas externas. De esta manera nos perdemos en una historia a veces interminable y allí toda la energía se va para fuera, se nutre de recuerdos, juicios, desconfianza y falta de humildad.

Observar que esto ocurre ya es un paso, muchas veces camuflamos estas emociones por comportamientos evasivos de todas las fantasías y colores.

En ello estoy, mi práctica del yoga del kashmir mas allá que el trabajo corporal me lleva  a  observar mis emociones  y de cuanto en las relaciones uso a los otros para cumplir con mi imaginario.